| Cirugía refractiva. - Los defectos de refracción -. | La cirugía refractiva comprende diversas técnicas
quirúrgicas desarrolladas para reducir la dependencia de las gafas o de las
lentes de contacto en la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo.
El propósito de todas estas técnicas es introducir una serie de cambios en el globo ocular con objeto de mejorar la focalización de la imagen en la retina sin necesidad de corrección. Dicho objetivo puede lograrse de tres maneras:
Salvo algunas excepciones, la cirugía refractiva no es una indicación médica, por lo que la decisión de realizar la intervención queda en manos del paciente. El papel del médico se reduce a suministrar información objetiva y veraz sobre posibles riesgos y beneficios para que el paciente pueda decidir libremente, y a indicar la técnica más adecuada para cada caso, ya que cada una de ellas tiene sus indicaciones en función del grado de miopía o astigmatismo del paciente. La cirugía refractiva tampoco puede garantizar al paciente que quedará libre de todo defecto refractivo. Si bien es cierto que los resultados son cada día más exactos, después de estos procedimientos algunas personas aún requieren el uso de gafas o lentes de contacto en determinadas situaciones, como puede ser conducir. Pero más importante que este hecho es la satisfacción del paciente y la mejora en su calidad de vida, al no tener que depender de su corrección para poder valerse en situaciones cotidianas. Además, es necesario recalcar que, al eliminar el defecto refractivo, a partir de los 40 años el paciente requerirá gafas para leer, al igual que las personas que cuecen de dichos problemas. Es importante aclarar que estas técnicas tienen corno finalidad liberar al paciente de su dependencia de las gafas o lentes de contacto, y no mejorar su agudeza visual. Es decir, tras la cirugía, el paciente alcanzará la misma visión que tenía previamente con sus gafas o lentillas. Por otra parte, el corregir mediante estas técnicas la miopía no libera al ojo de sus restantes características miópicas, El ojo rniope tiene una mayor predisposición a padecer otras alteraciones oculares que el ojo normal, tales como cataratas, glaucoma o desprendimiento de retina. Esta mayor predisposición sigue persistiendo tras la cirugía refractiva. Para poder acceder a cualquiera de estas técnicas es requisito indispensable tener una edad superior a los 20 años, y que el defecto refractivo lleve estable (es decir, que la graduación no haya variado) al menos 1 año. Los usuarios de lentes de contacto deben permanecer sin lentillas los 7 días anteriores a la intervención. La cirugía refractiva está contraindicada en determinadas enfermedades que afectan a la cicatrización de los tejidos. Tampoco es conveniente realizarla en mujeres embarazadas y en pacientes con marcapasos, La queratotomía radial La queratotomia radial es una intervención quirúrgica destinada a modificar la curvatura de la córnea mediante la realización de incisiones radiales profundas en su cara anterior. Su objetivo es conseguir mediante estas incisiones que la córnea se aplane y con ello, que disminuya su potencia óptica, corrigiéndose así la miopía. U queratotomía astigmática es una intervención similar destinada a corregir el astigmatismo, realizándose dichas incisiones en zonas concretas de la córnea. Ambas intervenciones se realizan en quirófano bajo control microscópico y con un instrumental muy preciso. Habitualmente sólo se utilizan gotas para anestesiar la córnea. La duración de la cirugía oscila entre los 30 y los 40 minutos. Las complicaciones quirúrgicas son raras, pero pueden ser importantes, como los problemas infecciosos. Después de la queratotomía radial, la córnea tarda un tiempo en cicatrizar, pudiendo presentarse durante este período alguno de los siguientes efectos secundarios: dolor ocasional, visión fluctuante, deslumbramiento, halos alrededor de las luces, Igualmente, la córnea tras la intervención queda algo más debilitada, siendo más vulnerable a los traumatismos directos. También pueden aparecer dificultades en la posterior adaptación de lentes de contacto. Keratectomía fotorrefractiva (PRIK) con Láser Excimer La PRK con Láser Excimer consiste en esculpir o tallar una nueva forma a la cara anterior de la córnea mediante la acción de una luz invisible de alta energía. Con ello se consigue una nueva curvatura corneal y una menor potencia óptica, disminuyendo así la rniopía. Actualmente, la mayoría de los casos de astigmatismo pueden ser tratados también con esta técnica. Además, el Láser Excimer tiene también otras indicaciones terapéuticas, además de las puramente refractivas. La PRK se realiza también con gotas para anestesiar la córnea. La intervención dura unos 15 minutos, siendo frecuente que tras la misma el paciente experimente molestias dolorosas que ceden bajo analgésicos y no duran más de unas horas. Las complicaciones durante el procedimiento son raras, y los posibles efectos secundarios (visión fluctuante, deslumbramiento, halos) y complicaciones postoperatorias (infecciones) son similares a los de la intervención anterior. Es importante tener presente que la mejor visión no se alcanza en los primeros días tras la intervención, sino habitualmente entre 1 y 3 meses después. Los pacientes quedan inicialmente hipermétropes (defecto contrario a la miopía) en mayor o menor grada pues sabemos que tras el Láser se produce una cierta regresión de la rniopía. Por ello, al principio suelen aparecer problemas para la lectura, que irán desapareciendo a medida que el ojo se vaya aproximando a la normalidad. Es muy importante, de cara a conseguir el mejor resultado refractivo, el seguimiento estricto del tratamiento postoperatorio, a base de colirios. La duración del mismo oscila entre 3 y 6 meses. Actualmente la PRK también es capaz de corregir la mayoría de los casos de astigmatismo y de hipermetropía. Para ello se utiliza el mismo tipo de anestesia en gotas y también se debe tener en cuenta que la visión no será estable en los primeros 3 meses. Las complicaciones o efectos secundarios que pueden derivarse de estos procedimientos son las mismas que las referidas a la corrección de la miopía. Queratomileusis in situ asistida por Láser Excimer (LASIK) Esta técnica se reserva para miopías elevadas en las que la simple aplicación del Láser Excimer no es capaz de corregir la totalidad del defecto refractivo. Para ello, se combina la aplicación del Láser Excimer con el tallado de un lentículo corneal de espesor parcial. Se realiza también bajo anestesia tópica, mediante gotas y no requiere practicar suturas. Las complicaciones son parecidas a las derivadas de una simple PRK, aunque son menos frecuentes. Sin embargo, en caso de ocurrir. pueden ser importantes (infecciones, inflamación, etc.). " visión tampoco es estable desde el primer momento. Requiere también un tratamiento prolongado mediante colirios. Implante de lentes intraoculares En los pacientes con grandes defectos refractivos que no puedan ser intervenidos con ninguna de las técnicas anteriores, se recurre a la introducción de una lente en el interior del ojo, tal como viene haciéndose desde hace años en pacientes con cataratas. Se pueden utilizar lentes de cámara anterior o epicapsulares (en este caso no se extrae el cristalino) o de cámara posterior con la extracción del cristalino y su sustitución por la lente. En este caso se pierde la acomodación, por lo que esta técnica se utiliza en personas con más de 40 años. La intervención se realiza en quirófano bajo anestesia general o local, teniendo una duración aproximada de 30 a 40 minutos. Generalmente no es necesario que el paciente quede ingresado tras la intervención, pudiendo abandonar el hospital al cabo de unas horas. Las complicaciones quirúrgicas son también raras, pero pueden ser serias. Entre los posibles efectos secundarios destaca la inflamación intraocular postoperatoria, y una frecuencia algo más elevada de catarata a medio y largo plazo. También pueden aparecer las mismas alteraciones ópticas (halos, deslumbramiento...) que en tu técnicas anteriores. Resumen Actualmente existen diversos procedimientos médicos capaces de corregir la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía. Todas ellas son técnicas seguras y de gran precisión, si bien ninguna (como cualquier otro procedimiento médico), está exenta de posibles efectos indeseables. Dependiendo del error refractivo se indicará la técnica más adecuada para cada caso. La cirugía refractiva puede ser considerada cuando el paciente:
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